Expediente X; La verdad está ahí fuera

Cuando uno empieza a ver una serie de televisión, espera entretenerse, sin más, sobre todo si empiezas a verla cuando tienes 12 o 13 años. Si l a serie te gusta te vas enganchando poco a poco, hasta el punto de que haces lo posible para estar en tu casa cuando la emiten, o para grabarla en una cinta VHS para verla al día siguiente. Eso fue lo que me pasó con Expediente X, la primera serie que veía de un modo más serio y adicto en mi vida, la seguí por Telecinco, hasta que empezaron a tratarla con la punta del pie, algo muy común en la cadena de los realities y el cotilleo rancio. Desde mediados de la séptima temporada le perdí la pista, y no fue hasta hace poco más de un año, que un buen amigo mío me la prestó completa, toda la serie en DVD, y  poco a poco he podido volver a ver lo que ya había visto y ver por primera vez lo que no llegué a ver. Y he podido volver a querer a Mulder, a Scully, a Skinner, al Fumador, a Kryzcek, a los Tiradores Solitarios, al Caza Recompensas… y descubrir a Dogget y a Reyes.

 

Cuando ves una serie por orden, con calma, si anuncios, y completa, puedes llegar a tener una visión general de la obra, entenderla, disfrutarla, no perderte, recrearte en cada detalle… Hay gente que se queja de que Expediente X es una serie que pierde al espectador, yo sin embargo creo, que si se le presta atención a los episodios de trama, se sigue perfectamente. Además, esta  serie tiene otra cualidad innegable y que la hace distinta al resto, además de la trama central recurre en la mayoría de ocasiones a episodios autoconclusivos, con lo que no se hacía ni tan insustancial como CSI ni tan densa como Lost. Además no hay que quedarse solo en la superficie, Expediente X es algo más que ciencia ficción, los personajes están muy bien construidos, y son capaces de pasar del drama a la comedia en un  momento., de la distncia a la cercanía, de lo creíble a lo increíble, de lo divino a lo humano, del espacio a la tierra… Para mí, es la mejor serie que he visto nunca, y dudo que ninguna la llegue a superar.

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