The Artist, ni tan buena como dicen ni tan mala como piensas

En una fría noche, de madrugada, sin nada mejor que hacer, me metí en un cine de Madrid a ver aquella película rara que tanto estaba dando que hablar últimamente. No entré atraído por el cartel, ni tampoco por la sinopsis, fue la curiosidad. Habían estrenado una película muda en 2012 y era el tema de moda, así que mi escepticismo era grande. El caso es que una vez el encargado de sala apagó el proyector me quedé un par de segundos pensando en lo que acababa de ver y la conclusión era clara; no era una mala película, pero tampoco se trataba de la quintaesencia cinematográfica que pretenden vender algunos. The Artist es un anacronismo, una película fuera de su lugar y tiempo, y que precisamente en esa anacronía reside su encanto, su gancho y su razón de existir.

Y es que una película rodada en formato de pantalla de 1:33, en blanco y negro y “muda” no es algo muy corriente en nuestros días, si dejamos a parte los experimentos gafapastoides de algunos aspirantes a cineastas. Entrecomillo lo de muda porque hace uso de la banda sonora musical integrada, con lo cual técnicamente no es muda, por mucho que no se oigan efectos de sonido o la voz de los personajes. Es más, esta película si fuera realmente muda no habría dios que la soportase.

 

The Artist hace un ejercicio de historia-ficción para narrar el tránsito y decadencia de un actor de cine mudo cuando aparece el cine sonoro. The Artist es muy metacinematográfica, y porque no decirlo, muy mamporrera. Una cinta francesa entregada a narrar una de las épocas importantes en la historia de Hollywood intentando emular las producciones de aquellos años es un acto innegable de peloteo.

 

Pese a todo es una película entretenida, curiosa y que merece la pena ver, sobre todo por las interpretaciones. Los dos protagonistas, Jean Dujardin y Bérénice Bejo están muy bien, aunque me parece muy injusto que los infames Oscars nominen a Dujardin y no a Bejo, cuando a mi juicio ella hace un papel mucho más interesante y transmite lo que tiene que transmitir de una forma mucho más convincente que él. Quien vea solo el trailer puede pensar que sobreactuan, pero es que la película y el formato lo piden, si intentas hacer algo tipo años 30 no vas a aplicarle los cánonoes actuales. Mención especial merece John Goodman, un crack, un secundario de lujo, está inmenso (y no lo digo por que esté gordo) este hombre es carisma puro.

 

En definitiva The Artist es una película interesante pero que tampoco es tan buena como la han intentando vender. Es una curiosidad melancólica que gustará sobre todo a la gente que guste del cine antiguo o haya estudiado algo de la Historia del Cine (única asignatura que realmente disfruté en su día en la facultad). Por los actores y la apuesta arriesgada merece la pena verla, pero que nadie espere ver la película del siglo porque no lo es por muchas nominaciones que tenga.

3 pensamientos sobre “The Artist, ni tan buena como dicen ni tan mala como piensas”

  1. Yo no sé que pelis mudas (sin comillas) habrás visto, pero hay muchas con banda sonora integrada (por ejemplo, el Maquinista de la General). De hecho, una de las gracias que tiene The Artist, es el momento en el que rompe con su mutismo y usa efectos sonoros, enla pesadilla del vaso, que además no es un truco gratuito sino que es un recurso narrativo-dramático.

    Muchas críticas -incluída ésta- dedican mucho tiempo a que si es muda, perdiendo el foco (la propia película). Me da igual que sea muda o que sea en blanco y negro, hablame de la película. Desde que se hace en cine en color, se han hecho muchas pelis en b/n por motivos artísticos o de algún otro tipo, y no por ello en cada una se dedica la mitad de la crítica a hablar de ese aspecto técnico. Igualmente, cuando se hace crítica de una previa al cine sonoro, de poco me vale que me digas que “bueno, está bien, para no tener sonido”.

    John Goodman tiene un papelito secundario que no es para tirar cohetes. Lo hace bien, pero no me llamó especialmente la atención por nada. No lo dices por que esté gordo, pero tampoco dices por qué (lo del carisma o el feeling está bien para Guardiola).

    1. La película juega al principio con el uso de orquesta para acompañar la proyección del principio, lo que te intenta meter dentro del momento en que transcurre, ahí intentan jugar con el espectador.

      Lo de la escena de la pesadilla no lo he mencionado porque intento no contar cosas importantes de las películas últimamente, pero sí, es un recurso cojonudo

      A esta película si le quitas el aspecto técnico se te queda en la historia de un tío que no sabe evolucionar ni admitir sus sentimientos y que tienen que tirar de él para sacarlo de mierda, historias como esas las hay a patadas.

      Y te guste o no John Goodman es carismático, aunque tenga un papelito, lo hace muy bien y llena la pantalla

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