Extremely Loud & Incredibly Close, extramedamente lenta e increiblemente cargante

Desde que tengo un iPhone (sí, que le voy a hacer, tengo uno, no veas que putada) cuando voy al cine me dedico a twittear durante los trailers que películas voy a ver, que películas quizá vea o que películas no pienso ver. El caso es que al final muchas veces las que quieres ver no las ves y las que no te las terminas tragando. Esto último fue justo lo que me ocurrió con Extremely Loud & Incredibly Loud (en adalante EL&IL), película cuyo título ya pinta mal, pero cuando ves en el trailer que salen Tom Hanks y Sandra Bullock la reacción fue inmediata, debía huir hacia otro lado en cuanto oyera el nombre de la película. Stephen Daldry no se ha caracterizado por ser un director con un buen manejo del ritmo, recuerdo que Las Horas y The Reader eran bastante lentas, y con EL&IL le pasa tres cuartos de lo mismo. La película es lenta y pesada, y convierte una idea simple en una oda al patriotismo y los valores familiares norteamericanos, porque claro, está de fondo el 11-S y así sale lo que sale, un dramón de estos en los que al público estadounidense le gusta recrearse en su propia tragedia. Si con la misma idea buscan un escenario menos drástico no se le prestaría ni la mitad de atención que tiene.

La película trata sobre como el niño protagonista no es capaz de superar la muerte de su padre y se aferra a un MacGuffin, en este caso una llave, y a la búsqueda de su cerradura. Hasta ahí no hay mucho problema, lo malo es que el papel que interpreta Thomas Horn, es el de un niño resabiado, pedantón y con un trastorno obsesivo compulsivo que no resulta para nada atractivo a la espectador. Tampoco ayuda en absoluto que aparte de lo cargante que es el personaje la película no para de recurrir a la voz en off, con lo que se produce una saturación de información, entre que el niño no se calla, lo que se ve en pantalla y lo que un segundo después te cuenta en off, es muy redundante. Para colmo desaprovecha los resquicios que podrían hacer esta historia más atractiva, como el encuentro con Max Von Sidow, para convertir una subtrama a priori interesante en un topicazo.

 

El entre el aprobado y el suspenso. Es decir, Von Sidow está bastante bien en su papel de viejo mudo, es lo suficientemente expresivo, y su personaje da el poco silencio que tiene una película sobresaturada de voces. Luego está Thomas Horn, a quien no he visto en otros papeles, pero en esta hace de niño insoportable que deseas sea atropellado por el tren en el minuto dos a la perfección. Tom Hanks sale poco, gracias a dios, pero sigue siendo igual de normalito que siempre. Y por ahí también pulula Sandra Bullock, uno de esos casos de actriz mediocre sumamente inexpresiva que inexplicablemente acaba teniendo un Oscar, pues en EL&IL lo hace también bastante mal.

 

En conclusión, la película es pesada y cargante, sobre todo cargante, horriblemente cargante. Si una película es lenta y reiterativa, además es cargante consigue que el espectador esté abrumado para mal, es decir, saturado. Si un guión no es nada del otro mundo y luego el director lo ralentiza, lo vuelve más pesado y no consigue transmitir nada todo queda en un gran vacío. Si no fuera porque me ha dado por ver las 9 nominadas al Oscar a mejor película no la habría visto, y no me habría equivocado porque, sinceramente, han sido dos horas ocupadas en algo que no me interesaba lo más mínimo. Lo bueno es que si ves el trailer no engaña en esta ocasión.

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