Hugo… el pobre Scorsese está ya mayor

Martin Scorsese ya no está para muchos trotes. Desde Casino, que por mucho que me guste personalmente es una secuela moral de Uno de los Nuestros, no ha hecho nada destacable, ni siquiera aquella por la que le dieron el Oscar o aquella que era una especie de Hitchcock wanabe que era Shutter Island. Ahora nos viene con Hugo, una historia de un pobre huérfano (ahí va, como el coñazo de EL&IC), que vive en una estación de tren (que parece un centro comercial) y que está obsesionado con arreglar algo que le dejó su padre y para lo que le hace falta una llave (ahí va, otra coincidencia con el coñazo de EL&IC). Total, que con esta premisa la película se puede resumir en que es una especie de cuentecillo pretenciosamente contado que a mitad de la película de un giro bastante gratuito para pasar a ser un homenaje a los primeros años del cine (anda, como The Artist) en concreto en la figura de George Méliès. No es una película aburrida y está bien técnicamente, pero no va más allá de ser una película de consumo familiar de las que normalmente pasaría desapercibida si no la dirigiese Scorsese.

Dejemos a un lado es aspecto de producción, que obviamente está muy bien, como en todos los casos que la producción tiene presupuesto igual que War Horse. La dirección es floja, vamos, que ni rastro de la etapa buena de Scorsese, será que solo lo sabe petar cuando se dedica a lo sórdido. Lo que sí me ha gustado mucho es el reparto, menos el niño protagonista, que es bastante cargante (lo mío con los críos en el cine debe ser algo personal). El que está mejor de todos es Sacha Baron Cohen, al que es agradable ver fuera de sus papeles tipo Borat, demostrando que sabe hacer más cosas, y visto lo visto muero de ganas de ver que consigue en Django Unchained. Chloe Moretz, quien ya hacía un papelón en Kick Ass, y que aquí hace muy bien de niña pedante y redicha si caer en la sobreacctuación. Ben Kingsley hace bien de Méliès y Christopher Lee tiene un breve aunque interesante papel. Sin lugar a dudas el casting es lo mejor de Hugo.

 

En definitiva, Hugo no es más que una historia muy amable e intencionadamente bonita sobre como volver a encajar en este mundo, aprovechando que el protagonista es hijo de un relojero y que termina encajando con alguien que hacía autómatas, así que Scorsese lo ha tenido muy fácil para unir los engranajes que venían planteados en el libro en el que se basa. Merece la pena verla por las interpretaciones y porque visualmente es interesante, aunque abusa del color artificial en exteriores. El caso es que Scorsese ya no es el que era, se debe estar haciendo mayor, o a lo mejor le apetecía hacer algo para todos los públicos, pero Hugo la podría haber dirigido cualquier otro con tanto o incluso mejor tino. No es una película de Oscar, pese a estar nominada, pero es que este año más que ningún otro los candidatos a mejor director están ahí por nombre y trayectoria, porque ni en el caso de Spielberg, ni el de Allen ni el de Scorsese se trata de películas suyas especialmente brillantes.

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