John Carter, entretenida pero anacrónica

El cine de aventuras y fantasía está de capa caída. No ha más que asomarse a las mierdas que han supuesto productos como Prince of Persia, Furia de Gañanes, Conan 2011 o la más reciente y hedionda Immortals. Por no hablar del desatino que ha supuesto la saga Piratas del Caribe. Total, que vistos los precedentes nada bueno esperaba de John Carter, última apuesta de Pixar, por primera vez recurriendo a actores de imagen real. El restultado, en contra de lo que pensaba, ha sido parcialmente satisfactorio. No es ninguna maravilla, no creo que pase a la historia en ninguno de sus aspectos, pero es una película de aventuras y ciencia ficción muy entretenida, muy de otra época, no obstante es una adaptación de unas novelas de principios del siglo XX. Es posible que llegue años tarde al celuloide, puesto que desde que se editaron el séptimo arte se ha ido nutriendo de su propia iconografía, y si bien en esta adaptación se reconocen elementos propios de la novela que posiblemente otros directores hayan usado en algunas de sus películas, el hecho es que al público cinematográfico todo esto le sonará ya mucho.

La primera mitad de la película es muy interesante, puesto que nos introduce en ese universo narrativo de una manera coherente y progresiva, mostrándonos todos los factores influyentes de la historia, como se comunican la Tierra y Marte, la base de los personajes etc. En la segunda parte, una vez está todo planteado, la cosa decrece un poco y se vuelve lineal, y lo que es más grave, se deja de ahondar en los personajes con lo que quedan muy planos y sus acciones no quedan lo suficientemente justificadas. No obstante, la estética, a medio camino entre Star Wars y He Man, el planteamiento belicista entre tribus, o el mensaje algo manido de que los habitantes de un planeta son los que llevan a su destrucción, son medianamente interesantes. Y sin ser un prodigio del ritmo narrativo, no se me hizo pesada como las últimas supuestas grandes películas de aventuras que se han estrenado.

 

Lo mejor de la película, puesta en escena multimillonaria aparte, es el reparto. Los dos protagonistas son un poco sosetes, sobre todo Taylor Kitsch de John Carter, no es que sea el actor que más transmite del universo. Por otro lado Lynn Collins como la princesa Dejah Thoris tampoco se luce demasiado actuando, eso sí, en vestuario y palmito de treaintañera interesante se luce un rato, a ver de que personaje fusilaría George “juguetitos” Lucas la idea de Leia con Jabba el Hutt y tal. Los secundarios están bastante mejor, empezando por Bryan Cranston (Drive) que hace de tocahuevos del séptimo de caballería muy pero que muy bien. Aunque la mayor curiosidad del reparto me parece la elección de Ciarán Hinds como líder de los Helium y de James Purefoy como uno de sus soldados importantes, sobre todo porque son Julio César y Marco Antonio respectivamente en la magnífica serie Roma.

 

En definitiva, John Carter es una película de aventuras entretenida pero anacrónica, no tanto por ella misma sino porque llega muy tarde. Una novela aparentemente interesante de hace casi 100 años que no ha pisado el cine en todo el siglo pasado pero de la que se han nutrido más de un director no puede aparecer ahora de repente con intención de hacerse un lugar de honor en el olimpico del cine fantástico y de ciencia ficción, su lugar, aunque sea en parte con elementos suyos, ya lo reclamaron otros con mayor acierto y riesgo en su momento. Es una lástima, pero de haber existido una super producción de esta serie de novelas hace 30 o 40 años seguramente el panorama del cine de ciencia ficción como lo vemos hoy día cambiaría bastante mientras que esta cinta de Pixar no pasará más allá de un mero entretenimiento.

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