Los Juegos del Hambre, entretenimiento sin originalidad

Adaptaciones, otra vez las dichosas adaptaciones. No es la primera vez que hablo de la crisis creativa de gran parte del cine actual, así me limitaré a decir que Los Juegos del Hambre es una adaptación de un libro de Suzzane Collins. La ventaja de desconocer el original es que la película se puede analizar solamente como un producto cinematográfico. Pues bien, los Juegos del Hambre, dirigida por Gary Ross (guionista de Big, la mejor película de Tom Hanks) es una película entretenida, medianamente interesante pero que carece en absoluto de originalidad por ninguna parte. ¿Es eso algo necesariamente malo? No, no lo es si la historia no aburre y los elementos están bien mezclados. Los Juegos del Hambre bebe descaradamente de la Ciencia Ficción más clásica, con diseños de vestuario propios de los años sesenta, de la literatura filosófica de Aldous Huxley y de una de las mejores películas japonesas de los últimos tiempos, Battle Royale. El gran mérito de esta película es, que pese a que su target objetivo es el de los adolescentes y las mujeres jóvenes no aburre a otro tipo de públicos, y cuenta con un reparto muy bien elegido.

El guión refleja el clásico conflicto de clases presente en la literatura de sociedades aparentemente idílicas que se mantienen por la ocultación, el engaño y la manipulación. En este mundo imaginario la sociedad se divide en 12 sectores, cada uno dedicado a una actividad en concreto, algo muy similar a lo que ocurría con las Colonias de Battlestar Galactica. Para mantener controlada a la población todos los años juntan a un chico y una chica de cada colonia de los que solo puede quedar uno, como en Battle Royale. Todo esto sirve para enmarcar una historia de superación y sacrificio, algo muy del gusto americano, a la vez que resalta la injusticia de un sistema que no funciona y que quienes ostentan el poder intentan sostener a cualquier precio. Ah, y se vislumbra de fondo una especie de suerte de triángulo amoroso adolescente que no se que papel ocupará en las secuelas, pero aquí no molesta demasiado.

El reparto me parece, personalmente, cojonudo. Me gusta mucho Jennifer Lawrence (X Men First Class), creo que es una de las mejores actrices de su generación, y físicamente representa un tipo de mujer fuerte pero atractiva. Lawrence es quien soporta la práctica totalidad del peso interpretativo de la película, y cumple bastante bien su objetivo. Entre los secundarios hay tres actores que destacan por encima del resto. Por un lado está Donald Sutherland. Por otro lado Elizabeth Banks (Zack & Miri) con un trabajo de caracterización muy bien realizado, pues tardé un rato en reconocerla. Y por último Woody Harrelson (Zombieland). Harrelson cada día que pasa me parece que es más crack. Es decir, es un hombre que ha ido haciendo papelitos en los últimos años de esos que se ganan el favor del público.

Los principales problemas de la película, aparte de la falta patente de originalidad, son dos. Por un lado la dirección de las escenas de acción y por otro el tratamiento de cualquier personaje que no sea Katniss, la protagonista. Las escenas de acción y matanza están dirigadas como si el que llevase la cámara fuera el bueno de Michael J. Fox, tienen un tembleque constante que hace que no se distinga nada. Este recurso es de uso habitual entre los directores que no saben dirigir escenas de acción y piensan que, moviendo mucho la cámara, se van a ocultar las carencias. Lo único que se consigue con este método es marear y aburrir al espectador. El trato a los personajes me parece más preocupante. La única que tiene una motivación clara y una personalidad definida es Katniss, el resto son o muy buenos o muy malos pero no nos enseñan sus motivaciones. En casos como el personaje de Harrelson o el de Sutherland se atisban detalles, pero poco más. Es posible que al ser una trilogía de novelas en los libros este aspecto esté mucho más claro, pero para las personas que solo hemos visto la película lo que nos produce es una sensación de insuficiencia, de querer saber más porque no sabemos porque cada uno actúa como lo hace.

En definitiva, Los Juegos del Hambre es una película entretenida e interesante pero que no aporta nada nuevo. No obstante he oído a mas de una persona decir que era “el nuevo Crepúsculo”. Que nadie se engañe, esta película le da no una, ni dos, ni cien, ni mil, sino un millón de patadas en el cielo de la boca a la basura esa de la frígida, el vampiro trolazo y el lobito lampiño. Los Juegos del Hambre tienen un guión que se sostiene, una profundidad más o menos aparente y unos actores que saben actuar. Que una película sea una adaptación y que el target sea el mismo de la otra no indica nada, es como si algún imbécil suelta que la película de Dungeons & Dragons era el nuevo Willow, una muestra de ignorancia supina e imperdonable.

2 pensamientos sobre “Los Juegos del Hambre, entretenimiento sin originalidad”

  1. Buena review como siempre, estoy contigo en la mayoría de las cosas. Las escenas de acción como bien dices marean demasiado, sobre todo la primera cuando empiezan los juegos.
    Respecto a los personajes, el libro se centra solo en la protagonista por lo que evidentemente de la que mas se conoce la personalidad es de la protagonista. En las proximas películas supongo que entraran un poco en las de los demás pero vamos no espero demasiado sobre ello.
    A mi me dio la impresión de que sin haber leído el libro había historias de las que podías no enterarte o sentir que te faltaban trozos pero no has comentado nada al respecto asique supongo que si que puede entenderse bien.

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