Doctor Who, séptima temporada

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Durante 2012 no hubo post sobre Doctor Who en ElBidimensional, puesto que la BBC tuvo la “genial” idea de partir la temporada en dos, emitiendo una mitad a finales del año pasado y otra en primavera de 2013. Aclarado esto, vayamos al turrón. He tardado mucho desde que acabó la temporada en mayo para ponerme con el tema, pero es que la quería revisionar con calma. Y no solo esta temporada, toda la etapa moderna de la serie ¿Por qué? Porque es el 50 Aniversario de la serie más longeva de ciencia ficción de la televisión (chúpate esa, Star Trek).

La primera mitad de la séptima temporada consta de cinco episodios, en los que hay que destacar dos puntos básicos: la introducción en la serie de Jenna Coleman en el papel de Clara, y el adiós, por fin, de Amy, y de Rory, con pesar. Sin entrar a analizar cada episodio, hay poco que destacar. Quizá un intento tardío de normalizar un poco la vida de los Pond, aunque eso siempre se le ha dado mejor a Davies que a Moffat. Los dos puntos clave están en Asylum of The Daleks (sí, no van a parar de salir nunca para mi desgracia), donde se plantea el dilema que mueve la temporada, y en Angels Take Manhattan, marco de la despedida de los viejos companions.

Sobre el episodio final de los padres de Melody Pond se puede hablar largo y tendido, más que por la despedida, por ver como Moffat se ha cargado su mayor creación, los Weeping Angels. El escritor escocés los introdujo en aquel insuperable, y lejano, Blink, uno de los mejores episodios de toda la serie y la mejor historia de paradojas temporales que he visto en mi vida. Los trajo de vuelta para The Time of Angels/Flesh and Stone, que son a Blink lo que Aliens a Alien. Pero el remate es Angels Take Manhattan. Aquí las estatuas que te mandan al pasado pierden toda lógica y mandan su pauta de comportamiento a tomar viento ¿cómo justificas que la Estatua de la Libertad se pasee por la Gran Manzana sin que nadie la vea y que luego se quede 15 segundos sin moverse cuando sus víctimas miran para otro lado? Semejante despropósito priva al espectador de la carga emocional pretendida en la partida de los Pond-Williams.

El segundo tramo es bastante más interesante. En el especial de navidad vemos como el Doctor se ha retirado al Londres victoriano, hastiado de desgraciar la vida de la gente que le acompaña. Hasta que se reencuentra con Jenna Coleman, a quien no reconoce hasta que muere, cosa lógica puesto que nunca la vio cuando era un Dalek. A partir de aquí, el interés sube, vuelta al presente, conocer a la verdadera Clara Oslwald y vivir episodios de temática variada que sirven para dejar de lado la etapa anterior. Entre los episodios hay gratas sorpresas, como The Rings of Akahtem y tremendas decepciones como Nightmare in Silver.

Nightmare in Silver es el segundo episodio que guioniza para la serie Neil Gaiman. Si en la sexta temporada su capítulo era excepcionalmente bueno y memorable, en esta ocasión su contribución es ramplona, hasta el punto de llegar a ser impersonal. El retorno de los Cybermen a la serie es tan vulgar que cualquiera podría guionizarlo. No se trata de si el episodio es malo, bueno o mediocre, se trata de que es lo que es capaz de hacer el autor y que es lo que ofrece. Por lo menos en el episodio aparece Warwick Davis, y siempre es agradable ver que ha sido de Willow.

The Name of the Doctor

La séptima temporada podría pasar como correcta, como una más, como algo poco especial, de no ser por su último episodio. El final de esta temporada es, sencillamente, espectacular. Nada de Daleks. Nada de Cybermen. Nada de arreglar puntos fijos en el tiempo montano un pitote donde se colapsa el universo. The Name of the Doctor es sencillo y directo. No es uno de esos episodios donde no paran de pasar cosas espectaculares, pero es que los primeros minutos y los últimos deberían estar expuestos permanentemente en el British Musueum. El principio del episodio es el primer gran homenaje de este 50 Aniversario, cuando lo ves por primera vez no te esperas lo que pasa ante tus ojos, pero cuando lo vuelves a ver te parece mucho más emotivo incluso.  Entre eso y como resuelven el tema de Clara, y la última escena, sobra y basta para salvar una temporada. No se puede dejar a un lado la soberbia actuación de Matt Smith, quien, por fin, ha hecho suyo al personaje. Ahora solo queda esperar a ver que tienen preparado para el episodio especial del 50 Aniversario. No sufría tanto hype desde el final de la primera temporada de Lost.

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PD: Esperemos que en la siguiente temporada haya menos ambiente victoriano, pese a que a Madame Vaxtra, Jenny y Strax sean unas secundarios cómicos entrañables.

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