Los Juegos del Hambre: En Llamas. Plagio al cuadrado

jennifer-lawrence-catching-fire-poster-610x903-1Cuando se estrenó la primera entrega de la saga Los Juegos del Hambre no me pareció una mala película. A pesar de sus múltiples defectos y su falta de originalidad patente, era lo suficientemente entretenida para cumplir con su función. Desgraciadamente su secuela no lo está. Los Juegos del Hambre: En Llamas es un ejercicio de vagancia a la altura de atrocidades como Resacón en Las Vegas 2; películas que cogen la primera entrega, cambian cuatro elementos y te la venden como algo novedoso. La nueva entrega, dirigida por Francis Lawrence (Soy Leyenda) no pasa de ser una sucesión de escenas ya vistas y en las que apena sucede nada de interés. De hecho, de los 146 minutos de metraje se podrían eliminar todos menos 20, que es donde realmente pasa algo interesante.

No se como será el libro, ni si lo han reflejado bien en esta adaptación, pero el guión es, a todas luces, flojo e innecesariamente largo. La idea de que Katniss se convierta en un símbolo de la rebelión y de que el poder establecido quiera aplastarla no está bien plasmada, todo lo que sucede desde el inicio hasta el final es tan forzado y previsible que le resta cualquier tipo de interés. De hecho, insisto en la idea de que es innecesariamente largo, se podría resumir todo en menos de una hora y meterse en harina con lo realmente interesante, que es lo que supuestamente vendrá después. Hasta cierto punto a Los Juegos del Hambre: En Llamas padece el mismo síndrome que las películas de Harry Potter, ambas gastan demasiado tiempo en cada entrega en un arranque accesorio y excesivamente largo en vez de ir a lo que realmente importa. Todo eso, unido a la idea de baratillo de hacer un Hunger Games Champion Edition hacen que la película sea prescindible.

En el apartado interpretativo hay poco más que añadir a lo que ya dije en su día de la primera entrega, solo que ahora Jennifer Lawrence ya está consagrada del todo. Sufre el reparto del mismo mal que padecía en la anterior, los personajes que no son Katniss están tan desdibujados que da igual si cuentas con Donald Sutherland o Philip Seymour Hoffman, al final solo hacen acto de presencia, no es culpa de ellos, es culpa del guión.

Cabe preguntarse, en esta vorágine que vivimos de adaptaciones sin sentido, si realmente es necesario que toda adaptación literaria tenga que ser tan larga. Porque si en estas dos horas se salvan poco más de 20 minutos, no quiero ni imaginar lo que van a hacer con el tercer libro cuando lo han dividido en dos películas. Esta horrible moda, iniciada por los indeseables de Crepúsculo y continuada por Peter Jackson y su estúpida decisión de dividir El Hobbit en tres películas a la larga es contraproducente. Por supuesto que la productoras solo ven la siguiente secuencia lógica, si de una película sacamos X dinero, si la partimos por dos sacamos XX, no cuentan con el factor desgaste. Eso, unido a la sobrepoblación de blockbusters terminará, tarde o temprano, por reventar la burbuja.

En definitiva, Los Juegos del Hambre: En Llamas es una película totalmente prescindible si ya se ha visto la primera. Es más, con ver los diez primeros minutos y los treinta últimos es suficiente para saber todo lo que hay que saber. Es una lástima que todo el asunto de acabar con una realidad distópica quede relegado a un cliffhanger en lugar de empezar a desarrollarlo en profundidad, pero de donde no hay, no se puede sacar.

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