Peter Jackson y el exceso de metraje

Captura de pantalla 2013-12-18 a la(s) 20.01.26Peter Jackson ha perdido el norte. No voy a hacer una crítica de las dos partes de El Hobbit, voy a analizar por qué a Peter Jackson se le está yendo todo este asunto de las manos. No es momento de juzgar ahora si El Hobbit es una buena o una mala película, sino de analizar que es lo que sobra y por qué, en muchos casos, no termina de convencer. Siendo malpensado uno podría creer que Guillermo del Toro abandonó el proyecto por no querer hacer nueve horas de metraje. El proceso de preproducción de El Hobbit ha sido largo y confuso, del citado plan original de dejar a Del Toro dirigirla al plan de dos películas de Jackson, que han terminado siendo tres. Y viendo lo que han dado de sí las dos primeras, da auténtico pavor ver que añade a la tercera.

Podríamos hablar horas sobre lo que hizo Peter Jackson con El Señor de Los Anillos, añadió alguna cosa, retocó alguna otra, pero consiguió un cierto equilibrio. Conseguía transmitir el aspecto de la Tierra Media sin necesidad de enseñar planos de diez minutos hierba verde grisácea, cosa que le habría encantado a Tolkien, a la vez que le daba a las batallas una relevancia narrativa que en los libros no está presente, puesto que el autor de las noveles prefería dedicar tres páginas a una batalla y 30 a una piedra con musgo. Aún así, al tratarse de una adaptación de tres libros, la idea de hacer tres películas era lógica. Lo que no tiene ni pies ni cabeza es hacer tres a partir de un único libro que no supera en páginas a ninguna de las entregas de El Señor de los Anillos. Si cogemos lo que se ha estrenado hasta el momento de El Hobbit, y le quitamos las estupideces, se podría haber quedado todo en una película de algo más de tres horas o en un par de 120 minutos cada una, contando con lo que no se ha visto aún que está en el libro, que cabría de sobra dentro de ese metraje. Sinceramente, no creo que El Hobbit tenga una complejidad argumental mayor que Willow, ambos historias son un cuento, solo que Lucas fue capaz de plasmarlo en un par de horas y Jackson no sería capaz ni aunque la apuntasen con una pistola en el pecho.

En la primera entrega de la nueva franquicia de éxito, aunque decreciente, el relleno es soportable, la primera vez que ves la cinta no se hace para nada pesada, tiene buen ritmo, y aunque se ve que todo está estirado, se soporta. El problema llega con la segunda parte, titulada La Desolación de Smaug, aunque pienso que la deberían haber llamado El Hobbit 2/3 160′. Cuando uno empieza a ver la película se da cuenta de que hay partes del libro que han sido mutiladas, lo cual no me parece mal, pero todo ese tiempo que ahorran lo recuperan en subtramas estúpidas. Empecemos por la parte de Gandalf, que es la mejor, es entretenida, pero claro, en un momento dado resulta que es un calco exacto de que le sucedía con Saruman, dejando un regusto similar a cuando a uno se le repite el potaje de garbanzos.

First-look-at-Tauriel-in-The-Hobbit-The-Desolation-of-Smaug-evangeline-lilly-34647491-500-699Orlando Bloom es uno de los peores actores del momento, así que al bueno de Peter Jackson no se le ocurre otra cosa que traerlo de vuelta, sacándose del mangote una subtrama para que Legolas haga sus legoladas cargadas de CGI, absurdas y vomitivas. No contento con eso, se inventa a una elfa, que resulta ser Evangeline Lilly haciendo el mismo papel que cuando hacía de Kate en Lost, solo que disfrazada de Link. Por supuesto, parece que los dos tienen un rollito raro, hasta que se cruzan con los enanos y surge el romance más forzado de la historia reciente del cine, un enano con cara de hombre y Kate Link se ponen a tontear ¿tan dificil es dejar una película fantástica y de aventuras alejadas de los puñeteros triángulos amorosos? Toda la situación es tan ridícula que por momentos te saca de la película y te hace rememorar las andanzas de Kate, Jack y Sawyer, pero con orejas postizas.

La última subtrama absurda es la del arquero Bardo. No la suya en sí, que está estirada brutalmente, por cierto, sino por todo el metraje de la Ciudad del Lago. Situaciones absurdas que duran demasiado tiempo, metidas con calzados y que hacen desconectar al espectador. Sí, visualmente es interesante ver esta sociedad, igual que era interesante ver Rohan, pero si todo eso al final está vacío es como hablar de lo bonita que es la fotografía en Memorias de África.

En definitiva, parece que Peter Jackson tiene la necesidad compulsiva de alargarlo todo innecesariamente. Viendo estas dos entregas queda demostrado que podría haberlo contado todo en dos películas, sin necesidad de recortar nada y luciéndose en las escenas de acción que tanto le gustan. Pero no, ha intentado repetir una fórmula exitosa, solo que ahora no tiene donde agarrarse. Crear nuevas historias basadas en un universo existente no es algo malo, siempre que lo que crees sea igual o mejor que el original en el que lo basas. Pero parece que esta vez no va a ser así, y es una lástima, porque con el nivel de producción que cuenta Jackson podría haber quedado un cuento audiovisual memorable en vez de una cura contra el insomnio.

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