Cines fantasma

Captura de pantalla 2014-01-10 a la(s) 14.31.11El cierre de salas de cine es algo a lo que nos estamos acostumbrando con demasiada facilidad. Cuando paso por Gran Vía en Madrid se me revuelven la tripas al ver que aquel cine en el que vi Kill Bill es ahora una tienda de ropa de niñatas. Algunos por su ubicación, otros por falta de público o bien por cualquier otro motivo, cada vez es más normal encontrarse solares o muros de hormigón donde antes había un cine. Dejando la capital a un lado, y mirando hacia lugares más tranquilos, como Jerez de la Frontera, vemos que dieciséis años después vuelve a echar el telón una de las pocas ofertas culturales de esta olvidada ciudad.

Ahora que vuelve a cerrar un cine en Jerez me vienen muchas cosas a la cabeza. No es la primera vez que esto pasa, en esta especie de ciudad había tres cines, cada uno con una sala única, que acabaron cerrando con la llegada de los multicines. Este nuevo modo de exhibición tampoco logró cuajar en todos y cada uno de sus intentos, sin ir más lejos en la provincia de Cádiz cerraron los que existían en el Centro Comercial El Paseo de El Puerto de Santa María o los que a mediados de los noventa ocuparon un lugar en Bahía Sur en San Fernando. Pero por una cosa o por otra, hacía tiempo que no pasaba algo así. Volviendo a Jerez, los primeros multicines que abrieron siguen abiertos, si bien es verdad que las salas se caen a trozos, pero apuestan por una programación en la que combinan películas para bajunos con películas para culturetas, y parece que les funciona. Por otro lado, la apertura no hace muchos años de unos cines Yelmo trajo consigo un cambio importante, puesto que se impusieron como el cine habitual para ver películas de gran difusión. Con este panorama quedaba un cine desubicado, un cine que no supo encontrar su identidad en esta situación y que lamentablemente ha terminado cerrando, Cines Ábaco.

La gran baza de Cines Ábaco en Jerez durante años fue que sus salas tenían una Captura de pantalla 2014-01-10 a la(s) 14.34.22mayor calidad que los otros que existían, ese dejó de ser así en el momento en que abrió Yelmo. A partir de entonces el cine quedó en una especie de limbo, donde  se podía encontrar lo mismo pero algo más barato, y con una programación a veces errática. Cierto es que el cierre no obedece solo a la situación de la ciudad, sino que la empresa a nivel nacional lleva intentando venderse desde hace meses, y ha sido soltando lo que ha podido por el camino. Habrá que ver si en el futuro alguien decide volver a usar esas salas que ahora quedan vacías bajo las siglas de otra empresa, o si bien se quedarán como otro cine fantasma, un cine que una vez albergó  vida y ahora solo deja vacío.

Un pensamiento sobre “Cines fantasma”

  1. La verdad es que por razones personales y como amante del cine, me ha puesto triste la noticia. Me mata cuándo cierra un cine, pero los negocios son para ganar dinero, si no lo hacen no tienen sentido.

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